"¡Oh, qué juegos os traéis!", y parecía cuando éramos niños y desaprobaba siempre nuestras diversiones por demasiado fútiles e infantiles. Pero ahora, quizá por primera vez, disfrutaba con un juego nuestro. Las pompas de jabón le llegaban hasta la cara y ella, con el aliento, las hacía estallar y sonreía. Una pompa se posó en sus labios y quedó intacta. Nos inclinamos sobre ella. Cósimo dejó caer la escudilla. Estaba muerta. Italo Calvino
Comentarios
Alucino con las cosas que tenemos en común! Es lo más maravilloso de un blog, la gente que está de detrás y merece ser escuchada. Nada de monólogo me encanta que me contéis cosas. Yo pongo un tema, vosotr@s el contenido. Un besote!!
Un besitoo!