Fria porcelana, calido algodon, seda chispeante, lujo y cariño, suspiros infantiles... muñeca rota de sueños caidos y caminos olvidados. Pasos silenciosos de bailarina y melodia angelical acallada con la infranqueable fuerza de la indiferencia y la superficialidad... que profundo desinteres por la muñequita de baile. Y ella baila y baila sin sentir ya la musica como parte de si, y tropieza y resbala y sus pies no parecen suyos... inventa miles, millones de nuevos pasos: pasito, pasito, salto, vuelta, cambio, giro... pero nada aplaude la audiencia, porque no hay audiencia. El teatro esta vacio y ni aun los pasos entrecortados de un timido soldadito de plomo amenizan su danza. El telon de fondo parece rodearla y duda entre continuar su terrible danza o alzar sus languidos brazos hacia las cuerdas del decorado... seguras, firmes, tan por encima de todo... Porque esas cuerdas estuvieron siempre ahi, y por nada del mundo la dejaran caer: la sostendran, la elevaran, la balancearan tiernamen...